lunes, 28 de febrero de 2011

Secretos del Buen Vestir Femenino

Cuando escuchamos la palabra “vestimenta ejecutiva” de inmediato viene a nuestra mente la imagen de una mujer en un traje sastre pero, ¿realmente una mujer sólo puede lucir ejecutiva con el uso de éste?
Ciertamente el traje sastre de mujer ha evolucionado positivamente. Pobres de aquellas mujeres que fueron las primeras en adentrarse a un mundo que literalmente era de los hombres, un ambiente laboral donde lo más común no era ver a una mujer por los pasillos de la empresa. Sus trajes eran no más que adaptaciones de uno de hombre, es decir amplios, sin forma, de color sobrio y obvio sin el más mínimo esfuerzo de buen gusto femenino.
Afortunadamente esto no tiene nada que ver con la actualidad. Hoy existen trajes casi hechos para el estilo de cada una de nostras: de colores, con pinzas, en coordinación con falda o pantalón, con mangas completas o tres cuartos, de la cantidad de botones que prefieras, con hombreras y sin ellas. La variedad es amplia y es posible que una mujer luzca a la vez ejecutiva, arreglada y elegante.
A pesar de esto hay  mujeres,  en las cuales me incluyo, a las que nos cuesta mucho trabajo la idea de formalizar tanto un atuendo, lo bueno es que contestando a la pregunta inicial, la respuesta es no, existen muchas formas de verte profesional sin la necesidad de usar todos los días un traje sastre. Éste debe utilizarse, si la empresa en la que trabajas lo permite, únicamente en ocasiones importantes tales como juntas con socios, reuniones especiales de trabajo, trato con cliente, entre otras. Fuera de eso para un día normal las mujeres tenemos muchas opciones más que podemos utilizar sin perder credibilidad en el ambiente profesional.
El secreto está en conocer qué comunica cada prenda que usas. Las mujeres somos trabajadoras, productivas, profesionistas y exitosas, pero mujeres. Me refiero a esto porque el ser una mujer que trabaja no es sinónimo de pérdida de feminidad, nada tiene que ver una con la otra, se puede ser muy femenina y reflejar un código de autoridad y gran profesionalismo.
A la hora de combinar cuida el significado no verbal de la ropa que escojas y más allá de verte al espejo, pregúntate ¿cómo me veo?, ¿qué estoy comunicando?, ¿qué deseo comunicar hoy?
Hace tan sólo unos días una empresaria exitosa en la industria de la gastronomía enfocada a los postres me comentó que en ocasiones no sabe qué hacer pues aunque suele creer que maneja bien su imagen existen situaciones en las que debe hablar ante audiencias de puros hombres y entonces desconoce qué ponerse para poder comunicar éxito sin perder su estilo de mujer y sobretodo su esencia cálida como empresaria y directora de empresa.
Como ella muchas mujeres a veces no sabemos cómo marcar ciertos códigos que nos permitan enviar mensajes acertados y coherentes. Para esto les tengo algunas  recomendaciones básicas:
Si quieres comunicar accesibilidad:
- Utiliza colores claros
- Prefiere sacos, camisas o faldas con algún estampado discreto.
- Usa combinación de color en vez de un look monocromático.
- Combina una falda o unos pantalones con un saco de otro conjunto que haga tu vestimenta más versátil.
- Utiliza la combinación de tres colores.
- Complementa tu vestimenta con accesorios en colores.
Si quieres comunicar autoridad:
- Prefiere colores obscuros como negro, azul marino y gris Oxford.
- Escoge colores lisos o de raya de gis muy delgada.
- Vístete toda en un color o en una sola gama.
- Lleva coordinados de sacos con pantalones o faldas, trajes sastres.
- Utiliza pocos colores y discretos.
- Opta por accesorios discretos y de buena calidad.
- Implementa una buena mascada de seda.
Lo más importante es atrevernos a hacer combinaciones basadas en mensajes que queramos comunicar. Debes de preguntarte ¿Qué quiero comunicar? Y utilizar las recomendaciones dadas o bien combinar lo accesible y lo autoritario logrando así códigos intermedios cuando la ocasión y la cita que tienes lo permita.

La importancia de vestirse bien En el Trabajo

La vestimenta y el estilo dicen mucho de cada persona, pero hay que ser consientes de que hay que adecuar nuestro vestuario dependiendo de la ocasión.

Para una fiesta de gala, no podremos vestirnos demasiadas provocativas ya que pecaremos de parecer vulgares. Para un día de campo no nos pondremos nuestros tacones, y para un día de oficina tenemos que vestirnos formales, con faldas de traje, pantalones y blusas que no tienen porque ser aburridas, pero tampoco provocativas.
Este es el caso de una empleada ejecutiva “X”, que pareciera que va a la oficina a buscar ligue para el fin de semana. Siempre lleva faldas de traje, lo cual estaría muy bien si no se las untara y no fuesen 15 cm arriba de la rodilla. Sus blusas son de seda, pero cuando no la lleva transparente, su escote no deja nada a la imaginación.
El problema es que los comentarios sobre ella no son muy buenos, ni por parte de sus compañeras ni por parte de sus compañeros, que nunca la han mirado a los ojos. Esto también se ve reflejado en su crecimiento profesional, ya que su jefe se siente incómodo ante tal situación. Y no porque se sienta intimidado, sino porque su forma de vestir habla muy mal de ella, ya que trabaja en una empresa demasiado seria y de mucho renombre.
Su jefe, al ser hombre, se siente limitado al no poder darle un “feedback” honesto ya que la persona en cuestión lo puede tomar como un abuso sexual interpretando que su jefe mira sus atributos, y no hablo de los que aparecen en su currículo; o algo peor… la está discriminando por ser mujer.
La inserción de la mujer en la vida profesional, los logros y éxitos que hemos alcanzado y que todavía vamos a por más, no los podemos estropear con comportamientos antiprofesionales en los que nos rebajamos a ser una “cosa sexual”. Imaginaos si nuestros compañeros de trabajo fuesen vestidos con pantalones ajustados que dejasen ver cada una de sus formas, y con camisas sin mangas y desabrochadas que por más que fuesen de seda…
Vestirse sexy, provocativa y sensual no está para nada mal, por el contrario; pero eso hay que dejarlo de la puerta de la oficina… para afuera.